También hay que tener en cuenta distintos cuidados alimenticios ya
que tu gata no estará en las mismas condiciones que habitualmente. Lo
primero que debes hacer es colocar la comida en sitios cómodos, no en
lugares altos evitando que la gata realice el esfuerzo para saltar.
Si no come no hay que forzarla,
hay que esperar a que ella misma busque comida. Si fuera el caso de que
pase mucho tiempo sin querer comer, lo mejor será que llames al
veterinario para asegurarte de que todo esté marchando bien.
Durante
los primeros días puedes reducir la cantidad de comida y bebida a la
mitad, por lo menos en lo que ves que tu gata se empieza a recuperar.
Una de las opciones es proporcionar a la gata alimentos enlatados, ya
que estos son más hidratados (contienen un alto porcentaje de agua) y se
presentan más apetitosos para la recién operada.

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